domingo, 29 de agosto de 2010

LOS OJOS AMARILLOS

KATHERINE PANCOL, nació en Casablanca, pero vivió en París donde cursó estudios literarios. Profesora de Francés y Latín.


El libro de Katherine Pancol, “los ojos amarillos de los cocodrilos” es una novela bastante irregular en su estructura. Quizás le sobran dos o tres de las cinco partes. Lo mejor es el final, las dos últimas partes.
¿Por qué “los ojos amarillos de los cocodrilos “? ¿por qué este título cuando el personaje principal de toda la obra es una mujer, Josephine, y no su marido, Antoine? En la segunda parte de la obra nos dice la autora:” Antoine observó al animal, que le clavaba sus delgados ojos amarillentos.””Por las noches, la realidad era menos cruda, la amarilla mirada de los cocodrilos en los estanques brillaba con mil promesas.” O sea, que los ojos amarillos de los cocodrilos – el trabajo de Antoine en África- es como la tierra de Jauja que producía leche y miel. Es la búsqueda de un mundo mejor en el personaje que se ha quedado sin trabajo, pero que basa su vida en la ficción de la realidad, y en la mentira; en los deseos más que en los hechos.
En cambio la mujer, Josephine, es lo contrario. Siempre la realidad es menos real y sólo se la conquista mediante el trabajo.
Lo importante de esta novela es que está visionada por una mujer. Su historia al final se anima bastante, pero su filosofía es muy pobre. Hay pensamientos de las mujeres sobre los hombres:
“-Iris se sabía de sobra su lamento.
O bien son guapos, viriles e infieles ¡y lloramos!
O bien son vanidosos, fatuos e impotentes ¡y lloramos!
O bien son cretinos, pegajosos, idiotas ¡y les hacemos llorar!
Y lloramos por quedarnos solas llorando.
Pero continúan buscándoles, siempre esperándoles. Hoy son las mujeres las que buscan a los hombres, son las mujeres las que los reclaman a voz en grito, son las mujeres las que están en celo. ¡Y no los hombres! Contratan agencias y rebuscan en Internet. Es la última moda. Yo no creo en Internet, creo en la vida, en la carne de la vida, creo en el deseo que arrastra la vida, y si el deseo se agota, es que ya no eres digna de él.”
O sobre el deseo amoroso:
“.¡Qué hermoso ardid inventado por la biología para el ser humano, que se creía tan fuerte! ¡Qué triunfo el de la piel sobre el cerebro! El deseo se infiltra en las neuronas y las embota. No encadenamos, nos privamos de libertad. En la cama, en todo caso,..
El último eslabón de vida primitiva.
No existe la igualdad sexual. No estamos en igualdad porque nos volvemos salvajes. La hembra vestida con pieles bajo el macho vestido con pieles.( primera parte)”
O sobre la vida:
“Para vivir bien hay que lanzarse a la vida, perderse y volverse a encontrar, y perderse otra vez, abandonar y volver a empezar, pero nunca, nunca pensar que un día podremos descansar porque esto no se detiene nunca… La tranquilidad la disfrutaremos más tarde.(Joséphine)”
O sobre algo más eterno y universal: el amor:
“Sabes, creo que… creo que esta lucha diaria reposa en el amor. No en la ambición, la necesidad de tener, de poseer, sino en el amor.. No en el amor en sí mismo, tampoco. Eso es la desgracia, es lo que nos hace dar vueltas sin llegar a ninguna parte. ¡No!, en el amor a los demás, el amor por la vida. Cuando amas, estás salvada. Esto es, en resumen, lo que ha pasado últimamente en mi vida.(Joséphine)”
O sobe la felicidad:
“La felicidad, pensó (Joséphine), está hecha de pequeñas cosas. Siempre se la espera con mayúsculas, pero llega a nosotros de puntillas y puede pasar bajo nuestras narices sin darnos cuenta.”
“Se reconoce la felicidad por el ruido que hace al marcharse”¿Quién dijo eso, Jo?”
Por otro lado lo más característico del estilo de la autora es la falta de espeto de los estilos. Mezcla la voz de la narradora con la de los personajes constantemente, por ejemplo: “Cogió le gran bolso blanco marca Colette del asiento trasero y salió. Avanzaba paseándose como una modelo sobre la pasarela y la vio alejarse soltando un insulto. ¡La muy puta! ¡Le estaba volviendo loco! Sólo con sentir sus labios suaves y elásticos sobre los suyos le hervía la sangre .Y su lengüetita bailoteando entre sus labios… Cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. Se la ponía dura como un asno y le toreaba como a una vaquilla. Ya no puedo más, ¡a esa me la tengo que pasar por la piedra! (El subrayado es mío)
Por otro lado creo que se abusa de la descripción.
En resumen, es obra bastante irregular.

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