domingo, 28 de febrero de 2021

Cuento

En esta tarde sin cultura, él reflexiona sobre la cultura. Ha viajado en el autobús 20 hasta el Museo del Prado, El prado, el regato, el valle, la hierba alta de la primavera, el agua corriendo, los pájaros enamorándose. Un edificio así, tal vez, no debiera existir.

De vuelta, al bajar del 20, el protagonista se cruza con dos pollitos veinteañeros, como si fueran pareja, caminando al unísono, con sus móviles, sus vaqueros y sus deportivas: ella: negras; él: rojas. Con los pies, sudorosos. También un par de jubilados. ¿No debieran, los jóvenes,- bueno los jubilados también -, estar subrayando el libro de Historia? No.

Se cruza, antes de llegar a casa, con parejas semejantes, en la forma descrita antes, de jóvenes, y también de jubilados, que se han vuelto jóvenes. Hace algo de fresco, pero ya resuena el cántico de los pájaros que anuncia la primavera.     

¿Por qué tardaron tanto en llegar? ¿Por qué tardó tanto en extenderse esta fiebre  de ser y parecer todos iguales? Si desde el principio de los tiempos hubieran existido (teléfonos móviles, deportivas y vaqueros o chandal), no tendríamos hoy libros de historia: ni sabríamos quién fue Alejandro Magno, Cleopatra, o Julio César..! Fíjate de la que nos hubiéramos librado de dictadores tales como Hitler, Mao, Stalin,…sigue. Con las Redes Sociales se hubieran distraído, en lugar de andar guerreando y tirando bombas, de tal manera que ya Mao y otros no las hubieran prohibido. Entonces la Biblia no hubiera hablado de Caín, que es el dinero.

¿Para qué los jóvenes van a meterse en casa a estudiar historia? Vamos a la calle, amigo que nos espera la vida!

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viernes, 26 de febrero de 2021

Crucificados de Navarra


                   RELIEVE PRERROMÁNICO, S.X, (Ermita de San Miguel de Villatuertas)

Este estilo, tan simple e informal, tan imaginativo como pobre, esculpido en una piedra, ¿se asemeja a un Cristo? Parece como si llevara faldas, y sus manos tan grandes, y su cara tan poco perfecta...


                            ANÓNIMO, GÓTICO, S.XIV (Ermita de Santa Fe de Escániz)(Museo de Navarra)

Si lo comparamos, con la figura del Cristo anterior, nos llama la atención en este Cristo, una mayor perfección en los trazos, sobre todo en la vestidura, pero también en esa curvatura que procura el artista para crear en el espectador un mayor grado de seriedad, véase su rostro

             DESCONOCIDO, S.XV, CEMENTERIO DE TUDELA

¿Qué cambios, observamos ya en este Cristo? Es una talla de madera, sí, finamente trabajada, donde el Cristo se manifiesta con mucha mayor belleza, delgado, pero largo, bien sujeto a la Cruz,

                CRISTO DEL SIGLO XV, en la Capilla de San Dionís, de la catedral de Tudela.


                  CRUCIFICADO S.XVI, RENACENTISTA, en Sos del Rey Católico (Museo de Navarra)

El Renacimiento supone un cambio, aunque en este caso observamos un Cristo desgajado de sus elementos esenciales, un poco a la deriva, con un cuerpo más musculoso, y un cierto grado de movimiento y mayor dinamismo. 
 


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domingo, 14 de febrero de 2021

Sara Mesa

Sara Mesa: Un amor

 Una “intrusa”, Nat, traductora, llega a un pueblo “vaciado” La Escapa, huyendo de un robo cometido, abandonado su trabajo y emprendiendo nueva vida.

La novela parece una obra de teatro con tres actos.

Dichos actos se desarrollan con escasos personajes, próximos a la casa que ha alquilado en el pueblo: el Casero, Andreas el alemán, Píter el hippie, la familia de El Chaletito, una pareja de ancianos: Joaquín y  Roberta, la chica de la tienda. El perro Sieso. 

En el primer acto Nat conoce a sus habitantes. Cabe destacar que el casero le entrega un perro salvaje Sieso, que la casa alquilada está llena de goteras, y que el campo es campo hay víboras y malas hierbas. El narrador externo al final de la primera parte nos dice:”Nat se repetirá esas palabras después(….)Él (Andreas) no dice a cambio de acostarme contigo. No dice, ni mucho menos, ninguna otra expresión más o menos ofensiva que signifique algo parecido. Lo que dice es que ella le deje entrar. No solo entrar en ella , sino que ella le deje entrar." Notará el lector que es una declaración muy poética de decir que quiere hacer el amor, al estilo de Antonio Gamoneda, puesta en boca del alemán, Andreas. Nat, aunque se lo piensa y dice no, más adelante accede para que Andreas le arregle las goteras.

En el segundo acto, se muestra a la protagonista atrapada en una historia de amor con Andreas, de la que todo el mundo, en el pueblo, se acaba enterando Ella lo recibe a través de indirectas. Pero Andreas es, para ella, un misterio: se entera que ha estado casado. Y su mente se pone a funcionar. El acto termina rompiendo Andreas esa relación.

Y el último capítulo, el más corto y dramático, porque parece una obra de teatro: Nat no lo puede olvidar y lo vigila; sale a pasear con el perro que lo deja abandonado  y a una niña del Chaletito le desgarra la cara: lo que faltaba, todo el pueblo y la guardia buscan al perro para matarlo; a partir de este momento, la vida de Nat se transforma,  el pueblo no la quiere, aunque el marido de la de El Chaletito siempre ha estado enamorado de ella y el Casero intenta abusar considerándola una puta. Lo típico de los pueblos.

Pero todo ello ha servido para que Nat se convierta en otra persona más invulnerable.

 Puedo decir que es UNA NOVELA EXCELENTE. ¿Qué la hace excelsa? Su lenguaje de frase corta, reflexivo, analítico de cada expresión o palabra, psicológico.

El cuadro que se presenta me recuerda a algunos aspectos campestres de La familia de Pascual Duarte. Pongamos algunas frases:”    

-En el campo son brutos, tozudos y muchas veces crueles hasta el salvajismo. (pág.31)

-Sus lemas son: no tirar nada, sacar provecho de todo, respetar la tierra, consumir lo mínimo, ahondar lo máximo (pág.41)

O aquellos próximos a un debate sobre los animales:”

-….hasta una vulgar víbora tiene derechos de preferencia sobre el terreno. En cambio, ella, pase el tiempo que pase, nunca va a dejar de ser una intrusa (pág.59)” o incluso que hubiera que matar al perro, idea que fastidia a la protagonista.

Creo que estamos ante una gran novelista: no sobra ni falta una palabra. La obra también es una reflexión sobre el sentimiento y las relaciones: la protagonista acaba cayendo "enamorada" de un personaje que todo el pueblo odia. ¿Es raro en una mujer? Cuando Píter la trata de maravilla? ¿Qué hace sola una mujer en un pueblo? Pregunta que todos se hacen, como si todos tuvieran derechos sobre ella. MERECE LA PENA.

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sábado, 13 de febrero de 2021

Recuerdos


 Cuando desaparecía el cansado sol, él se quedó mirando el lejano horizonte, como todas las tardes. Aquellas figuras que formaban las nubes, aunque cada vez distintas, recordaba haberlas visto otras veces. Esas figuras formaban campos que sólo él podía interpretar por su experiencia: unas gotas de agua que se desbocaban del negro nubarrón, o unas espigas salvajes que surgían de un matorral arado y sembrado para la hora de la cosecha, entre verdes hierbas de distintos colores, como si fuera primavera; o amable gente, con sus viejos aperos, que se afanaba en los fatigosos campos  recogiendo los últimos reductos de la faena/pobreza antes de que anocheciera; o unos atropellos de ciudad, de coches desguazados, sin ocupantes que pudieran entender ese campo tan indómito y salvaje.

Esas figuras, que iban perdiendo resplandor, podrían ser imágenes transformadas por su memoria, culturizada en algún libro, cuadro o museo de la ciudad? Y si fuera así, de dónde surgía ese sentimiento que se convertía en recuerdo, y éste a su vez constituía una visión, tan real, como si todos aquellos elementos naturales fueran mostrándose lentamente?

La duda le convirtió en otra persona que no era él, sino un extraño, millonario, que llega a la naturaleza de manera forzada; o en un extraño, llámalo ecologista sin acción, confundido por los sonidos silvestres del bienestar avícola o animal, y regresó a la ciudad.

cuando

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Última Cena en Palencia


 Retablo hispano-flamenco de Santa María del Castillo ,S.XV, Fromista.

¡Qué maravilla! En tan reducido espacio, el artista logra mostrarnos al personaje principal, Cristo de frente, y al traidor de espaldas, escondiendo la bolsa del delito. Ese colorido de la pintura, esa forma de colocar la corona a los apóstoles, lateral, para que se les pueda ver la cara, no sobre la cabeza, el discípulo amado inclinado, señalando la pieza asada, de caza, sobre la bandeja, introduciendo a todos los protagonistas sin que produzca gobio,...qué maravilla! 

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jueves, 11 de febrero de 2021

Última Cena en Teruel


                                           Última cena, Parroquia del Salvador, Teruel, S.XVII 

En el Museo de Arte Sacro de Teruel nos encontramos esta Última Cena de Cristo con los apóstoles, alrededor de una mesa ovalada. Llama la atención el espacio donde tiene lugar la cena, observamos unas columnas onduladas y entre las mismas parece un cuadro que representa el lavatorio de los pies, también unos personajes en el margen izquierdo, es decir, la acción se desarrolla en una casa donde hay una vida que trascurre. Lo llamativo de este cuadro es que sólo podemos contemplar nueve apóstoles, y además es interesante que sobre la mesa se muestra un asado, mientras Cristo sostiene la hostia en actitud reflexiva.

Rubielos de Mora, excolegiata de Santa María la Mayor,en esta mesa circular está Cristo, pero con once apóstoles, la sagrada hostia como si fuera el corazón de Cristo, el discípulo amado sin estar recostado. Una maravilla.  
   

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miércoles, 10 de febrero de 2021

Última Cena en Soria

Catedral El Burgo de Osma.

Es curioso: en esta representación  de la Cena, con mesa de forma rectangular -la más habitual- el artista nos representa a los personajes como formando tres grupos: dos al lado derecho de Cristo, y otro grupo al lado izquierdo, con el discípulo amado reclinado junto a la figura de cristo, que ocupa el centro de la imagen; detrás, observamos unas columnas y los rayos del Espíritu Santo, cayendo sobre Cristo. Esta división formal del artista es, quizás, lo más destacado del cuadro.  


 

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martes, 9 de febrero de 2021

La Última Cena en Lérida


 Joan Brun, Monumento a la Semana Santa (1640) o La Última Cena. En el Valle de Arán, en el pueblito de Vielha, tenemos este famoso cuadro de Brun que representa la última cena de Cristo con sus apóstoles. Por su formato el cuadro se reduce esquemáticamente a lo esencial: la mesa y los personajes; no hay paisaje detrás de los mismos, ni se observa ninguna estancia. Nos llama la atención la colocación al lado derecho del discípulo amado, y el Divino Pastor con los dedos de la mano derecha alzados, como se le representa en muchas obras artísticas. Destaca también el apóstol, sonriendo picaronamente,  con la bolsa de las monedas. Una estructura lineal en la colocación de los personajes que da importancia y seriedad al acto que se realiza.

   

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domingo, 7 de febrero de 2021

Carlos Mayoral: Un episodio nacional.


 "Y en ese mismo instante, con la naturalidad con la que ocurren las cosas para las que has venido al mundo, escribí lo que sería la primera frase de mi novela:

   El día que aspiras el aroma de la muerte, este no te abandona jamás."

Así termina esta novela con la frase que comienza el joven Melquiades, que acaba de llegar desde Castilla a Madrid para que Galdós, escritor de reconocida fama, le instruya en el arte de escribir, en este caso escribir una novela sobre el Crimen de la calle Fuencarral que, Galdós, como hecho real, hizo de reportero para un diario argentino, con un estilo muy diferente al usado entonces, el estilo policiaco. Este crimen se recogió en todos los diarios de entonces, finales del siglo XIX, tanto españoles como extranjeros: la viuda Varela, mujer de clase alta es asesinada en su piso de la calle Fuencarral: unos echan la culpa a la criada Higinia (clase popular); otros, al atolondrado hijo ·el Pollo Varela" (clase pudiente). Puedes leer los hechos en internet.

Un Episodio Nacional de Carlos Mayoral, qué aporta a la narrativa actual? Yo creo que no es la historia y ese afán literario -que está bien- que nos presenta sobre hechos y personajes históricos: las relaciones de Galdós y Pardo Bazán, el Madrid clásico, escritores y políticos como: Baroja, Modesto Ríos, Millán Astray...son historias demasiado repetidas y no aportan nada para los aficionados de la novela del siglo XIX.

En una de las páginas el autor dice: "Creí que tenía todo lo que necesitaba una novela: el amor y la muerte. Pero me equivocaba. Porque el amor y la muerte no son circunstancias, no son meros accidentes dentro de una narración.(...)El amor y la muerte se hacen dueños del arte, lo capitalizan, y demasiado tarde comprendí que si quería escribir esta novela, tendría que rendirme a ellos" y aquí es donde entra la sabia mano de escritor de Carlos Mayoral, en esta relación de amores -Galdós y Emilia; Melquiades y Laura- y muerte -el proceso y sentencia a muerte de Higinia-; en la forma de distribuirlos, de presentarlos, con un estilo muy galdosiano o barojiano, propio del siglo XIX, donde aparece el narrador de Melquiades en primera persona hablando al lector. Hay en la obra una narración lineal cadenciosa, -muchos temas, clases sociales...  y formas de narrar del siglo XIX-una búsqueda de la sencillez nada fácil de conseguir que se aproxima con bastante certeza a la narrativa de esos grandes narradores de los que nos habla: Galdós, Baroja, Pardo Bazán...Y todo lo consigue el escritor con una elaboración muy estudiada, aunque sea un tipo de novela que, a mi ,personalmente, no me atrae, pero reconozco las grandes dotes de este escritor.

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Última cena, en Castellón


 Luis Antonio Planes, S.XVIII, Museo de Bellas Artes Castellón.

Es un cuadro que el autor titula: "La comunión de los apóstoles", donde observamos a Cristo -en un cuadro con estructura tradicional, sin que el apóstol amado se presente reclinado al lado izquierdo de Jesús- dando gracias al Altísimo, con el pan y el cáliz presentes, en actitud de bendición. El cuadro presenta un colorido muy destacado entre el blanco impoluto del mantel de la mesa y los trajes coloristas de los apóstoles. Lo siento por la fotografía  .

Jacomart (1411-1461) Retablo de la Santa Cena, catedral de Segorbe., Un cuadro, casi con una forma circular, con todo el colorido de la pintura gótica, fuera de lo común, donde el evangelista amado se mantiene recostado al lado de Cristo.


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sábado, 6 de febrero de 2021

Última cena en Valencia

 

Joan de Joanes (1505-1579, un excelente artista valenciano, que refleja en este cuadro una cena diferente a las acostumbradas: observamos a cristo en el centro, sin elementos que entorpezcan esa visión, y a los apóstoles a los dos lados, casi rodeando a Cristo, sobre una mesa muy pequeña en la que se destaca los elementos naturales. Algo especial: el apóstol amado no está reclinado sobre la mesa, pero se le dibuja con una melena muy grande, al estilo de mujer?, como diciéndole algún secreto a Jesús. Hay un cierto "barullo" en los demás personajes que el artista, sin espacio por el tamaño del cuadro, los sitúa apretujados, en movimiento y charlando.

  Juan Ribalta (1596-1628), observamos ya el tenebrismo en esta obra, destaca Cristo bendiciendo la ostia, en alto, a su lado S.Pedro, al otro San Juan. La colocación, clásica, llama la atención esa mirada que nos echa uno de los personajes.

 Nicolás Borrás Falcó, S.XVI_XVII.(Museo Bellas Artes Valencia-

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viernes, 5 de febrero de 2021

Ultima Cena en Zaragoza

 

En la Seo de Zaragoza se encuentra este magnífico triptico con la última cena.


 Fijémonos qué bella estampa. El artista ha adecuado la mesa de la última cena a la estructura de un pasillo con un cierto estilo, con sus arcos, aunque sean de ladrillo. Al fondo Cristo, y de cada lado como siempre la mitad de los apóstoles. No tienen como soporte una mesa sino más bien una estrecha estructura de madera, todos con sus coronas, la perspectiva del pasillo se acentúa con el dibujo de las baldosas. Otra forma 

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jueves, 4 de febrero de 2021

Predela en Murcia

                  Última cena, anónimo, siglo XVI (Museo de Santa Clara)


De nuevo Cristo en el centro: seis a un lado; y seis, al otro. Fijémonos en ese Cristo que nos mira de frente con el cáliz y el cuerpo de Cristo donde se dibuja la cruz. A su lado, San Juan, el discípulo amado, y como en otros cuadros, medio recostado; y por cada lado de Cristo siempre dos apóstoles siguiendo con devoción la ceremonia, Pedro a la derecha de Cristo.

En esta imagen, observamos como el artista los ha colocado: generalmente en parejas -así fueron a predicar por el mundo-, unos dirigiéndose a otros. Observamos los objetos sobre la mesa: el pan, las copas, el decantador...


 Todo inspira paz, seriedad, y buena armonía. Una maravilla.
 

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