martes, 30 de junio de 2020

Predicar...

La Covid y la calor aprietan en los últimos días de junio. La luna desaparece entre el vapor del sol. ¡Parece tan cerca, y sin embargo tan lejos!. Quema tanto, que nadie trabaja... Como se dice en un video que acabo de recibir: primero se agotó el papel higiénico, luego se acabó la harina de los supermercados , también arrasaron con  los aparatos de hacer gimnasia -en este video no se dice que no se agotaron los charlatanes y mentirosos y la propaganda oficial- ..pero no se han agotado, y hay muchas y de muchos tamaños, las hoces de la siega.¡Que instrumento! Un comunista con la hoz. Los campos están ardiendo porque nadie los cuida ni trabaja. Desde lo alto nos observa la luna. La gente prefiere cobrar el mínimo vital que pasar calor, sudar fuerte por la frente,por la espalda, por las partes íntimas.¡No te puedes llamar comunista si esto no lo has sufrido! Llámate charlatán, señorito o representante sindical, pero no comunista. Esta palabra viene de comuna, trabajo en común.
Oigo como el chirrido de las cigarras retumba en los oídos del campo. Es un sonido de cultura, que sólo los que somos de campo lo sabemos entender. ¿De qué te sirve ser ecologista si no distingues estos sonidos? Es un tipo de cultura. Otro día hablaré de qué es cultura. Hay algo que todo el mundo entiende : una cosa es predicar y otra dar trigo. Ahí queda.
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sábado, 20 de junio de 2020

Cotidianidad


Miro las flores y el campo, he olvidado la cuarentena: no me ha servido para nada: ni soy mejor, ni soy peor. No he sufrido una “nueva normalidad”: mi persona ha trajinado por las calles igual que antes, que cuarenta días antes, no me he disfrazado, ni me he revestido de nuevos ropajes, excepto del bozal. A la gente que me encontré la saludé como el día anterior; los otros hicieron lo mismo conmigo. La única diferencia: la gente me hablaba de muertos, de ertes que no han cobrado –la ministra: les voy a explicar qué es un erte…¡qué gracia!-, de trabajo no reanudado, etc.
Lo mejor: dejar de ver televisión, salir a la calle y no ver más: “Aló, Presidente…”; ignorar a los mentirosos de los periodistas, en las mismas  tertulias de siempre con los mismos argumentos de siempre, y a las televisiones que nunca mostraron los féretros del Palacio de Hielo –hasta ahora-¡qué suerte, librarme de ellas!. Lo mejor: salir a la calle abarrotada que implica: dejar de aplaudir y de hacer ruido con la cacerola; dejar de sentir a mi vecina con sus carreras locas por el pasillo a las ocho de la mañana –aunque como ahora ha cogido la costumbre de vez en cuando lo sigue repitiendo-; he casi olvidado aquellos mensajes gubernamentales: “entre todos lo vamos a conseguir, nadie se quedará atrás…”.
Ahora lanzan nuevo mensaje: puede volver un repunte.¡Qué fácil se olvidan aquellos principios de la pandemia, de ese que llaman del doctor Simon:” Esto es como una simple gripe; habrá dos o tres casos (llevamos 50.000 muertos)”Y ni siquiera esos charlatanes de televisión que no han tenido ertes y que cobran un buen sueldo hacen videos, como Cantero de televisión diciendo: “Esos imbéciles que no respetan las normas..”El pueblo se hartó. Quiere cotidianidad, porque algo cotidiano es la vida misma. Vivir es respirar con libertad: sin comeduras de coco de televisiones, sin alós presidente, sin miedo a ser uno mismo.   


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martes, 9 de junio de 2020

Normalidad


Salgo a la calle para realizar una tarea. Me repele lo que veo. Toda una muchedumbre ocupa los espacios, casi te chocas con la gente: niños, jóvenes, parejas, grupos mayores, con mascarilla, sin mascarilla, sentados en los bares, hablando muy alto como si nunca se hubieran visto y procedieran del averno que es su casa, un lugar oscuro que hasta ahora nadie sabíamos que nos era imposible soportar. ¿Quién inventó lo del paseo? ¿Quién inventó lo del retiro, la cuarentena? Las televisiones.
Nada de tristezas, a echar la casa por la ventana, porque es muy difícil, como dice ese gurú de la sanidad, contabilizar la calidad  numérica (se lo escuché dos o tres veces) de los muertos. Somos el único país que no sabemos contabilizar los muertos. Ya en Europa nos dejan por imposible. Pero sabéis por qué? Quieren quitarse la responsabilidad. Lo dije hace tiempo en este blog: todos somos responsables, nadie es responsable. ¡Pero es que ha habido tantos muertos como con los atentados!! Ahora huyen del MANDO ÚNICO, pero ellos son los que se encargaron de pedir el material que no conseguían, engañados por la urgencia, y dejar contagiados a los médicos por falta de éste.
Me pasa como a Rubalcaba, ese político ya fallecido, no soporto la mentira, no soporto que me mientan. El diría: España no se merece un gobierno que le mienta.
¿Habrá algún día justicia? Responderán de las muertes en Residencias todos aquellos que dijeron que no fueran a los hospitales porque estaban colapsados. ¿Y quién los dejó colapsar? Aquí está el meollo jurídico.
Entre tanto voy a respirar al campo, el perfume del arte, me lleno de ideas, de sabores y colores, me dispongo a prepararme para la NUEVA NORMALIDAD.¡Qué inútil inventó esta sandez? Dios le guarde en el seno del averno muchos años1    
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