jueves, 21 de julio de 2016

Julia Navarro

"Bajó los escalones sin mirar atrás, sintiendo la mirada de D´Alaqua, sabiendo que nadie tiene poder sobre el pasado, que éste no se puede cambiar, y que el presente es un reflejo de lo que fuimos, solo eso, y que solo hay futuro si no se da un solo paso hacia atrás" (Cáp. 50)  Así termina la novela "La Hermandad de la sábana santa", Esa es su frase más profunda.
He de comentar que no me gustan las novelas históricas o que se basan en acontecimientos históricos. Podéis consultar en Internet la historia del Sudario, Síndome, Sábana Santa, o Mandylion de Turín, que es lo que desarrolla Julia Navarro en esta novela, uniendo tres elementos: unos investigadores de arte que desean saber quién es el autor del incendio de la catedral de Turín donde ha estado a punto de quemarse la Síndome; La Hermandad de Edesa o primitivos cristianos que recibieron la Sábana y consideran que le ha sido arrebatada; y los Templarios que en algún momento, posiblemente desde la época medieval, fueron dueños del Mandylion. Esos tres "personajes" motivan la trama de esta novela, a los que hay que añadir el personaje actual del periodista inculto que fortuitamente se encuentra la solución.Y como es una periodista la que escribe no deja en el olvido esas fuerzas oscuras, la iglesia y el temple, que  por repetitivas, al menos para los que hemos estudiado algo, resultan vacías, ya que es lo que hemos oído y leído desde siempre.
Hay que decir que la novela está bien construida, el lenguaje resulta claro y preciso, y que su contenido, desde mi punto de vista, solo el final resulta atractivo, en todo lo demás es mejor leer y estudiar la historia.    

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