La Cisterna Basílica fue uno de los edificos que más me gustó y admiramos. Hay cola para entrar, pero no te importe esperar. El edificio por dentro es increíble: más de 300 columnas, tipo griegas-romanas, muy bien conservadas; un espacio enorme para recoger el agua necesaria para ese gran imperio otomano que llegó -Ver El Sultán-. Bien iluminado, es decir,una iluminación estudiada que crea un ambiente especial: te aleja del mundo, te sumerje en tu interior y en un trasalado a otras épocas. Leí que aquel que descubrió esta cisterna turvo quecoger una barca para reconocer el espacio, lo cual da una idea de la amplitud. Llama la atención que algunas columnas mantienen su arte, ademásotro arte moderno se ha colocado en los espacios con un fondo de agua que cubre sólo una parte del suelo.
Tambien aparece otro de los barrios donde nos trasladamos al lado del Bósforo, como en todos los sitios con su mezquita moderna y las calles llenas de una cierta animación donde no pudo faltas el té típico de la zona.Una maravilla.
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